Noticias sobre diversidad, equidad e inclusión en las organizaciones

“En este contexto las empresas tienen que apoyar las iniciativas y programas destinados a la inclusión”

Monique Thiteux Altschul es co-fundadora, presidenta y directora ejecutiva de Mujeres en Igualdad (MEI), una organización que desde 1993 trabaja para prevenir y erradicar las violencias de género, la trata de mujeres y niñas y defender sus derechos. En esta entrevista, aporta un panorama para comprender en qué momento está la agenda de género.

Licenciada en Letras por la UBA, artista plástica y docente en universidades de Estados Unidos y México, Monique Thiteux Altschul es pionera en las luchas contra las violencias de género. En conversación con Diversa, advierte que en la actualidad es necesario volver a trabajar sobre cuestiones básicas para defender la igualdad de género: “La incertidumbre es total respecto al futuro y tenemos que difundir mucho lo que se ha logrado en estos años”.

¿Cómo ve la agenda de género en la actualidad en nuestro país?

Hasta fines de 2023, estamos bien. El apoyo para las mujeres que sufren violencia de género ha mejorado muchísimo, pero se necesita muchísimo más trabajo también. Es muy importante la línea 144, aunque funciona muy bien en CABA, pero en las provincias hay dificultades. Por suerte la maternidad entre adolescentes ha bajado muchísimo. Y una crítica que tengo y que he mencionado en el consejo consultivo ad honorem del Ministerio de las Mujeres, es que se produjo un material teórico excelente, de primera, pero no se consigue bajar a territorio. Y eso se ve en cómo siguen los femicidios en el país entero, en 2023 han aumentado.

¿Qué acciones considera necesarias para el trabajo en territorios?

Hay un corte entre lo que es institucional y lo que es sociedad civil. Por ejemplo, en todas las provincias hay ONGs, algunas muy chicas, con pocos recursos, pero es donde realmente se acercan a las mujeres que sufren violencia. A veces se hacen reuniones desde los ministerios, pero estas pequeñas ONGs no tienen acceso, no se las invita, y están perdidas. No solo no tienen financiación, hacen todo a pulmón, sino que tampoco consiguen el vínculo con las instituciones. Eso nos preocupa muchísimo porque el trabajo cuerpo a cuerpo, día a día, lo hacen justamente estas pequeñas ONGs.

Desde Mujeres en Igualdad, ¿cómo trabajan con estas ONGs?

Estamos en una red donde intercambiamos continuamente información y desde 1993 organizamos desayunos mensuales del proyecto De representantes y representadas, donde ponemos en contacto a la sociedad civil con diputadas, senadoras, funcionarias de las áreas de violencia, de derechos, de género. Durante muchos años hicimos estos desayunos en la Cámara de Diputados de la Nación. Con la pandemia recurrimos a Zoom y eso nos enriqueció porque tuvimos llegada a todas las organizaciones de las provincias y a partir de ahí hicimos desayunos híbridos. Accedimos a los reclamos de las provincias, que no se limitan a violencia hacia las mujeres, sino también de personas trans y también a la trata. Y por otro lado, la violencia política que sufren en las provincias.

¿En qué casos aparece la violencia política?

Este es un tema generalmente relacionado con la violencia en diferentes ámbitos de la sociedad. Hay un caso paradigmático, el de siete mujeres de Catamarca de distintas líneas de la Unión Cívica Radical, que se llaman a sí mismas Las Ramonas Atrevidas. Denunciaron a un radical por acoso y violencia de género. No les llevaron el apunte, sino que al contrario, fueron agredidas de distintas formas en la provincia. Ellas siguieron trabajando con la ayuda de María Luisa Storani, quien hasta hace poco fue vicepresidenta de la UCR. Gracias a una abogada que se especializa en temas de violencia política, María Inés Tula, consiguieron el reconocimiento de la Dirección Nacional Electoral, llegaron a la OEA y llevaron su denuncia a MESECVI, el organismo internacional que atiende estos casos.

Al comienzo de la charla decía que el panorama en el futuro es incierto. Sabemos que hoy la agenda de gobierno no se encuentra muy enfocada en temas de Derechos Humanos. ¿Cómo se paran desde Mujeres en igualdad frente a esto?

Ya nos reunimos con muchas ONGs de la ciudad y de las provincias en el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA) y nos preguntamos qué hacer, cómo hacer. Nosotros vamos a dedicarnos sobre todo a la comunicación, seguiremos con los desayunos mensuales tocando distintas problemáticas, y además estamos teniendo reuniones con las distintas embajadas para ver cuáles son sus políticas de género, para ver de qué manera pueden apoyarnos. 

En relación a la comunicación de cuestiones básicas sobre género e igualdad, hoy las empresas y organizaciones están muy preocupadas por la agenda DEI. ¿Qué es necesario reforzar actualmente en estos espacios laborales, qué prácticas tienen mayor impacto?

Son muy útiles aquellas charlas que incluyen a mujeres y varones porque se dan diálogos entre ellos. Recuerdo una experiencia donde una mujer contaba todo lo que hacía en temas de cuidado cuando volvía a su casa después de trabajar todo el día, y uno de los varones dijo “no te hagas la víctima”. Entonces yo le pregunté a él: “¿Y vos qué hacés cuando volvés a tu casa después de trabajar?” “Vuelvo agotado”, me respondió. “Espero que me den de comer e irme a dormir”. Las dos personas trabajaban la misma cantidad de horas. Estos debates son muy muy útiles, porque si trabajamos con mujeres solas son los mismos reclamos y quejas legítimas que ya conocemos, pero no pasa de ahí.

Un contacto que tuvimos con empresas fue a través de Naciones Unidas, de los premios WEPs Argentina, se dividían en empresas medianas y grandes y se evaluaban sus prácticas para tener en cuenta derechos de género, vimos propuestas muy interesantes. Pienso que en este momento las empresas tienen que salir a apoyar económicamente a las iniciativas y programas destinados a la inclusión, ya que el Estado no lo va a hacer más.

Related Posts