Menstruación y menopausia llegan a las normas internacionales sobre salud laboral
La nueva norma internacional ISO 45010:2026 propone incorporar la salud menstrual y menopáusica a las políticas y prácticas de los lugares de trabajo. No establece obligaciones ni ofrece recomendaciones médicas: plantea cómo revisar condiciones, políticas, espacios y culturas organizacionales para reducir barreras, estigmas y situaciones que pueden afectar la experiencia laboral.
Publicada por la Organización Internacional de Normalización (ISO) el 7 de septiembre de 2026, la norma lleva por título Occupational health and safety management – Menstruation and menopause in the workplace – Guidance y ofrece orientación para desarrollar políticas y prácticas que contemplen la salud menstrual y menopáusica de quienes trabajan.

La guía puede ser utilizada por organizaciones de cualquier tamaño y sector y está pensada para complementar los sistemas de gestión de seguridad y salud ocupacional, en particular la ISO 45001.
Una cuestión laboral
El punto de partida de la ISO 45010 es reconocer que menstruación y menopausia pueden incidir en la experiencia laboral, especialmente cuando se combinan con condiciones de trabajo poco flexibles, instalaciones inadecuadas o falta de información y apoyo.
La propia norma advierte que la ausencia de condiciones de acompañamiento puede relacionarse con situaciones de presentismo, ausentismo, desconexión, reducción de horas de trabajo e incluso salida de las personas de la organización.
No se trata de asumir que menstruar o atravesar la menopausia constituye un problema de salud que la empresa debe “solucionar”, ni de convertir experiencias fisiológicas en una cuestión médica. De hecho, la norma aclara expresamente que no brinda orientación médica ni aborda opciones clínicas fuera del ámbito laboral. El foco está en otro lugar: identificar si la organización genera barreras evitables y qué ajustes pueden reducirlas.
¿Qué debería mirar una organización?
La guía aborda distintos aspectos que pueden incidir en la experiencia cotidiana de quienes trabajan. Entre ellos aparecen las políticas internas, el diseño de los puestos y las tareas, el entorno físico y la cultura organizacional. También incorpora acciones prácticas, herramientas y orientaciones sobre divulgación de información y privacidad.
Eso implica que la conversación no debería reducirse a incorporar productos de gestión menstrual en los baños o a lanzar una campaña interna durante el Mes de la Menopausia.
La pregunta más amplia sería: ¿cómo está diseñado el trabajo y qué sucede cuando una persona necesita adaptar temporalmente determinadas condiciones?
Horarios, pausas, acceso a baños y agua, temperatura y ventilación de los espacios, posibilidad de realizar determinados ajustes, diseño de uniformes o ropa de trabajo, organización de tareas y capacitación de quienes tienen responsabilidades de liderazgo pueden formar parte de esa revisión.

La norma también pone el foco en la cultura: reducir el estigma y el silencio y generar condiciones en las que las personas puedan plantear una necesidad sin quedar expuestas innecesariamente. En este sentido, señala, el apoyo no debería depender exclusivamente de que una persona tenga que revelar información íntima a su jefatura para conseguir una condición laboral razonable. La ISO 45010 incluye, precisamente, orientación específica sobre divulgación y privacidad.

Una persona puede experimentar menstruaciones dolorosas, síntomas premenstruales, sangrado abundante o síntomas asociados a la perimenopausia que interfieran con determinadas condiciones de trabajo. La respuesta organizacional, desde esta perspectiva, no debería consistir en asumir que todas las personas tienen las mismas necesidades, sino en construir mecanismos que permitan identificar y abordar barreras cuando aparecen.
De la política al diseño del trabajo
La ISO 45010 propone integrar la temática a procesos que las organizaciones ya tienen. No se trata necesariamente de crear una política aislada. La guía puede incorporarse a la gestión de salud y seguridad ocupacional, al diseño de puestos y espacios, a las prácticas de liderazgo y a las políticas de bienestar e inclusión. Además, la nueva norma incorpora orientación sobre cómo alinearla con ISO 45001.
La pregunta pasa entonces de “¿qué beneficio podemos ofrecer?” a “¿qué barreras produce nuestro propio sistema de trabajo y cuáles podemos eliminar?”.
En cuanto al alcance de la norma, la ISO 45010:2026 es una guía, no una regulación laboral ni una norma que establezca por sí misma nuevas obligaciones para los empleadores. La ISO señala que puede ser adaptada a las circunstancias, necesidades y recursos de cada organización, incluidas las pequeñas empresas. Su publicación tampoco significa que una empresa tenga que certificar el cumplimiento de ISO 45010.
Su relevancia está en otro lugar: establecer un marco internacional común para una conversación que hasta ahora había sido abordada de manera desigual por empresas, países y organizaciones.
La norma toma como antecedente la BS 30416:2023, desarrollada por el British Standards Institution (BSI) como la primera norma dedicada a menstruación, salud menstrual y menopausia en el trabajo. La experiencia británica fue posteriormente llevada al proceso internacional de ISO, con participación de especialistas de distintos países.
¿Qué cambia para las organizaciones?
La ISO 45010 no obliga a las empresas a implementar una determinada lista de beneficios. Pero sí ofrece una referencia para revisar algunas preguntas: ¿Las condiciones de trabajo fueron diseñadas pensando en cuerpos y experiencias diversas? ¿Las personas saben qué apoyos existen si atraviesan síntomas que afectan temporalmente su trabajo? ¿Las jefaturas tienen herramientas para responder sin invadir la privacidad? ¿Los espacios físicos permiten gestionar la menstruación de manera segura, higiénica y digna? ¿La flexibilidad disponible depende de la buena voluntad de cada manager? ¿La cultura organizacional permite hablar de estos temas sin convertirlos en motivo de vergüenza o estigmatización?
Son preguntas que conectan salud ocupacional con inclusión y diseño organizacional. Y allí aparece uno de los principales aportes de la ISO 45010: hacer visible que una organización inclusiva no se construye solamente a partir de declaraciones, capacitaciones o políticas contra la discriminación. También se construye revisando las condiciones concretas en las que las personas trabajan.
