Del underground a nuevos escenarios: cómo Cultura Drag Argentina genera trabajo a través del arte
Desde San Juan, la cooperativa Cultura Drag Argentina busca llevar el drag a escenarios donde históricamente no tenía presencia. A seis años de su creación, el proyecto amplió su alcance y también profesionalizó los saberes y herramientas de quienes forman parte de la escena.

En diálogo con Diversa Noticias, Paris Santina, su fundadora, habla sobre la generación de oportunidades laborales a partir del drag, el vínculo con empresas, la expansión hacia otras provincias y la necesidad de construir una memoria propia del drag en Argentina.
– ¿Cómo nació Cultura Drag y qué necesidad buscaba responder cuando se conformó como cooperativa de trabajo?
Cultura Drag nació en el año 2020, y surgió la necesidad de crear nuevos proyectos innovadores vinculando el arte drag con diversas disciplinas de las industrias culturales, ya sea la producción audiovisual, las artes escénicas, el arte plástico.
También generar contenido y proyectos en otros espacios no convencionales donde el arte drag no se veía, entendiendo que era un arte que estaba ligado 100% al underground, a los boliches, también con el objetivo de ocupar nuevos espacios, como centros culturales, museos, teatros.

Entonces de ahí sale la iniciativa y se vincula también al contexto sociolaboral sanitario de ese momento: no había trabajo fijo para las artistas, cerraron las discotecas, los bares. Entonces, a través de estos proyectos se encontró una respuesta laboral.
– ¿Qué tipo de oportunidades laborales empezaron a generar a partir de este proyecto?
Las primeras oportunidades laborales que tuvimos fueron las producciones audiovisuales que realizamos en coproducción con el Ministerio de Turismo y Cultura de San Juan, donde realizábamos producciones audiovisuales de alta calidad relacionadas a fechas especiales, por ejemplo, la primavera, o el Día de la Diversidad cultural. Entonces nos dimos cuenta de que podíamos trabajar del arte drag y empezar a verla también como una industria creativa.

Luego empezaron a surgir contrataciones, obras de teatro, la Expo Drag, televisión y festivales. Cada proyecto brindaba una nueva oportunidad laboral y empezamos a generar trabajo inclusivo a través de la cultura.

– ¿Qué contacto tienen con empresas del sector privado?
Somos parte de la Cámara de Comercio LGBT Argentina y también de la red de emprendedores argentinos LGBT. Son espacios donde tenemos contacto con empresas. Además, el año pasado hicimos la Expo Drag en Mendoza, donde tuvimos fuerte apoyo de grandes empresas.
– ¿Y qué oportunidades tienen las empresas para trabajar con ustedes?
Brindamos muchísimas posibilidades para las empresas para generar contenido promocionando sus productos y servicios y formar una red para que nuestra comunidad apoye a quienes nos están apoyando.
– ¿Qué les permitió esta participación que tuvieron en GNetwork360 con la Cámara de Comercio LGBT Argentina?
Hace ya tres años que participamos como Cultura Drag de GNetwork360 y desde el primer año nos permitió ampliar nuestra red de contactos. Nosotras somos gestoras culturales, y la base de la gestión cultural son las redes de contactos. Entonces poder ampliar la agenda es un gran beneficio para conocer personas que trabajan en la misma línea, generar alianzas para el acompañamiento de ExpoDrag en Mendoza y otros proyectos.
Y además de buenas relaciones, nos deja conocimientos, porque las ponencias son muy interesantes y actualizadas.
– Contanos más sobre Expo Drag Mendoza, ¿este año es la segunda edición?

Sí, el viernes 23 de octubre en la Nave Cultural, en la provincia de Mendoza. Tenemos un fuerte apoyo de empresas, del gobierno provincial y municipal y de toda la comunidad. Es la segunda en Mendoza, pero es la quinta que producimos.
Cultura Drag nace en San Juan, pero entendemos que la transferencia del conocimiento es un pilar clave para construir una cultura más empoderada, justa y equitativa para toda la escena. Y con ese objetivo buscamos llevar las producciones a otras provincias.
– Están en San Juan y en Mendoza, ¿qué particularidades encontraron en la escena de estos territorios?
Sobre todas las cosas, ganas y predisposición de las artistas. Creo que Cultura Drag siempre trae proyectos innovadores, vanguardistas, creativos, originales. Siempre nos tomamos el tiempo para pensar qué vamos a hacer, cuándo, dónde, cómo, por qué. Tratamos de que sea algo original, que salga de nuestra autoría. Entonces, cuando vamos a otras provincias lo primero que encontramos es el entusiasmo de las artistas de poder expresar el arte del drag en otros escenarios y con otras posibilidades.
– ¿Qué habilidades y saberes dirías que se ponen en juego en una producción drag?
En las producciones drag tenemos habilidades y saberes multidisciplinarios: relacionados con las artes escénicas, con el arte plástico, maquillaje, caracterización, peluquería, vestuario. Tenemos creación e identidad del personaje, danza, teatro, producción, puesta en escena, iluminación y sonido. Una artista drag es tan completa que sabe hacer de todo: maquillarse, producir su espectáculo, salir a buscar trabajo para que la contraten.

El arte drag siempre estuvo vinculado al conocimiento empírico, donde los saberes se iban transfiriendo de generación en generación. Por eso escribí un libro (Sin miedo al éxito) para documentar y registrar conocimientos vinculados a este arte, ya que no había ningún artículo académico que hablara sobre el arte drag más allá de vincularlo a un show de humor que puede hacer un actor transformista, como lo que hacían Gasalla o los Midachi, pero eso no es arte drag.
Tenemos que saber de dónde venimos, quiénes estuvieron antes para que nosotras estemos presentes y para que en un futuro también a nosotras nos recuerden. Creo que es muy importante construir la memoria del drag en Argentina. Si bien tenemos conocimiento y noción sobre la historia del drag a nivel internacional, por Rupaul Drag Race, o el festival drag de Islas Canarias, entre otros proyectos, en Argentina también ocurrieron muchas cosas. No solo en Buenos Aires, sino también provincias. El arte drag es muy fuerte en el interior.
– Después de seis años de trayectoria en Cultura Drag, ¿qué dirías que cambió en el proyecto desde que nació? ¿Y qué desafíos siguen siendo los mismos?
Lo que cambió fue que nosotras nos profesionalizamos más. Viajo a seis años atrás y no soy la misma, veo el mundo de otra forma, en parte porque me fui profesionalizando. Veo a mis compañeras también más profesionales, sabiendo cómo encarar un proyecto, cómo presupuestar un trabajo, generar relaciones institucionales o convenios. Eso sinceramente creo que es un gran avance.
Y los desafíos que no cambian tienen que ver con generar con nuestras acciones una visibilidad tan empática que las personas que estén presentes se sientan orgullosas de lo que son.
