Espacio Queer Neuquén: deporte e inclusión desde la Patagonia

Desde 2019, Espacio Queer Neuquén viene transformando la manera de pensar el deporte y la cultura en la Patagonia. Lo que comenzó como una respuesta a la falta de espacios seguros para personas LGBTIQNB+ hoy se consolidó como una propuesta colectiva que combina actividad física, expresión cultural y activismo por la inclusión.
Fundado por César Mercau, el proyecto impulsa disciplinas deportivas como natación, vóley y kayak, además de actividades culturales como cine-debates, talleres, espacios literarios y encuentros artísticos.

Su premisa es clara: construir espacios donde las identidades diversas sean celebradas y no cuestionadas.

“La idea surge a partir de la necesidad de construir espacios seguros dentro del deporte, donde las personas LGBTI+ pudiéramos participar sin tener que ocultar quiénes somos”, cuenta Mercau. Y agrega: “En la Patagonia, y particularmente en Neuquén, identificamos que muchas veces el acceso al deporte estaba atravesado por barreras simbólicas y culturales. Frente a eso, empezamos a organizarnos colectivamente dentro de Espacio Queer, generando equipos que no solo promovieran la práctica deportiva, sino también la inclusión, el respeto y la visibilidad”.
Un modelo que desafía estructuras tradicionales
En Espacio Queer entienden que el deporte va mucho más allá de la competencia o el rendimiento físico. Lo piensan como una herramienta social y política capaz de generar cambios profundos. “Trabajamos desde una perspectiva de géneros y diversidades en lo cotidiano: en cómo se arman los equipos, en el uso del lenguaje, en el respeto por las identidades y en la construcción de espacios de pertenencia”, sostiene César.


El impacto de esa propuesta se refleja en quienes participan del espacio: “Muchas personas encuentran por primera vez un espacio donde pueden participar sin miedo, sin esconderse y siendo reconocidas. Eso no solo mejora la experiencia deportiva, sino también fortalece la autoestima, el sentido de comunidad y el acceso a derechos”, remarca.
En ese sentido, Espacio Queer busca cuestionar las bases históricas sobre las que se construyó el deporte tradicional: “Uno de los principales desafíos es cuestionar la idea de que el deporte es neutral. Las normas, categorías y dinámicas muchas veces responden a modelos tradicionales que excluyen a las diversidades. También persisten situaciones de discriminación, falta de formación en perspectiva de género y escasa representación”, afirma Mercau.

El rol de las empresas en la inclusión
Mercau también plantea que el sector privado puede convertirse en un aliado clave para ampliar estas iniciativas. “Las empresas pueden cumplir un rol clave si asumen un compromiso real con la inclusión. Esto implica no solo acompañar económicamente, sino también promover políticas internas, apoyar iniciativas deportivas diversas y visibilizar estas experiencias”, señala. Y concluye: “Ser aliadas es contribuir a generar condiciones concretas para que más personas puedan acceder al deporte, y hacerlo desde el respeto y la diversidad”.
