¿Qué pasa con la experiencia laboral después de los 55?
Para las personas mayores de 55 años, la experiencia puede ser uno de sus principales activos y, al mismo tiempo, una barrera para acceder a nuevas oportunidades laborales. Una encuesta de Adecco Argentina pone en evidencia esta contradicción y una nueva iniciativa busca generar experiencias corporativas para quienes todavía no tuvieron esa posibilidad.

Tener una trayectoria laboral extensa no necesariamente facilita el acceso a un nuevo empleo. Para las personas mayores de 55 años, la edad puede convertirse en una barrera incluso cuando cuentan con conocimientos y experiencia acumulados durante décadas.
Una encuesta realizada por Adecco Argentina muestra esta tensión: el 45% de las personas consultadas identifica la edad como el principal obstáculo para conseguir trabajo, mientras que el 43% señala la falta de oportunidades.
Al mismo tiempo, cuando se pregunta qué valoran las empresas de los perfiles mayores de 55 años, la experiencia aparece en primer lugar: el 49% la considera el principal atributo, seguida por la responsabilidad (28%) y la adaptabilidad (13%).
Los datos muestran así una paradoja: aquello que las organizaciones dicen valorar puede convivir con prejuicios vinculados a la edad que dificultan que esas mismas personas accedan a nuevas oportunidades.

Una primera experiencia que llega después de los 55
En este contexto, Adecco Argentina lanzó “Segunda Vuelta, tu primera experiencia corpo”, una iniciativa de seis meses destinada a personas mayores de 55 años que cuentan con una amplia trayectoria laboral, pero que no tuvieron previamente la posibilidad de desarrollarse dentro de una organización corporativa.

La propuesta contempla la incorporación de participantes a distintos equipos de trabajo, espacios colaborativos y un acompañamiento durante el proceso de adaptación. El objetivo es que puedan conocer nuevas dinámicas laborales, incorporar herramientas y poner en juego los conocimientos construidos a lo largo de sus recorridos profesionales.
La iniciativa parte de una idea que también interpela a la forma en que suele pensarse la trayectoria laboral: una “primera experiencia” no necesariamente ocurre al comienzo de la vida profesional.
Hay personas que, aun después de décadas de trabajo, pueden encontrarse por primera vez con determinadas herramientas, estructuras corporativas, equipos multidisciplinarios o dinámicas propias de organizaciones de gran escala. En esos casos, incorporarse a un nuevo entorno no implica comenzar desde cero, sino trasladar conocimientos previos a un contexto diferente.
“La edad no debería definir el potencial de una persona ni limitar su acceso a una oportunidad. Con Segunda Vuelta buscamos pasar del diagnóstico a la acción: abrir una experiencia corporativa concreta, con acompañamiento y objetivos reales, para que personas mayores de 55 años puedan actualizar herramientas, aportar su trayectoria y volver a proyectarse profesionalmente. Para las empresas, también es una oportunidad de incorporar miradas diversas y fortalecer equipos intergeneracionales”, señala Julián Blausztein, HRBP & Manager de Cultura y Desarrollo de Adecco Argentina.
Diversidad generacional: la oportunidad de intercambiar conocimientos
La incorporación de personas de distintas edades también plantea una oportunidad para los equipos de trabajo. Desde Adecco sostienen que la diversidad generacional permite combinar conocimientos construidos a lo largo de distintas trayectorias con nuevas herramientas y perspectivas.
“La diversidad generacional no es solamente un compromiso de inclusión, también es una fuente de aprendizaje, innovación y sostenibilidad para los equipos”, afirma M. Gimena Garcia Garavalli, Gerente de Total Rewards y Sustentabilidad de Adecco Argentina.
En esa interacción, el intercambio no funciona en una sola dirección. La experiencia acumulada puede encontrarse con nuevas tecnologías, herramientas y formas de trabajo, mientras que las personas más jóvenes también pueden incorporar conocimientos y aprendizajes provenientes de trayectorias profesionales más extensas.
El desafío, entonces, es generar condiciones para que las personas puedan seguir encontrando oportunidades a medida que avanzan en edad. Porque la experiencia no desaparece cuando cambia el contexto laboral. La pregunta es qué hacen las organizaciones para que pueda volver a ponerse en movimiento.
