Más adultos mayores, nuevas demandas de cuidado: las proyecciones del BID para 2050
El envejecimiento de la población modificará la composición de las necesidades de cuidado en la región. Según un nuevo informe del BID, también se requerirán 14 millones más de personas para asistir a personas con discapacidad de entre 15 y 64 años.

América Latina y el Caribe necesitarán 27 millones de personas cuidadoras adicionales para atender a adultos mayores en 2050 si se mantienen las actuales formas de organización del cuidado. A ellas se sumarían otros 14 millones para asistir a personas con discapacidad de entre 15 y 64 años.
Las proyecciones forman parte de un nuevo informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que analiza cómo el envejecimiento de la población, la caída de la fecundidad y el aumento de la esperanza de vida modificarán las necesidades de cuidado durante las próximas décadas.
Actualmente, 161 millones de personas realizan tareas de cuidado no remuneradas en América Latina y el Caribe. Representan el 30% de la población de 14 años o más y, en conjunto, dedican alrededor de 2.300 millones de horas semanales a acompañar, alimentar, bañar, trasladar o asistir a niños, personas con discapacidad y adultos mayores.
Ese volumen de trabajo equivale a 57 millones de personas trabajando a tiempo completo y representa un valor estimado de entre el 5% y el 8% del producto interno bruto regional.
El cuidado, con una fuerte desigualdad de género

Las mujeres representan el 62% de las personas cuidadoras, pero realizan el 76% del total de las horas de cuidado. En promedio, dedican 17,3 horas semanales al cuidado directo, frente a las 9 horas de los varones.
Además, las mujeres tienen una mayor presencia en las tareas de cuidado más exigentes, como ayudar a otras personas a comer, bañarse o vestirse. En promedio, destinan casi el 42% de su tiempo de cuidado -unas 7 horas semanales- a actividades básicas de la vida diaria. En el caso de los varones, esa proporción es del 18%, unas 3 horas semanales. Cuando se incorporan las tareas domésticas, las mujeres cuidadoras destinan 46 horas semanales al trabajo no remunerado.
El informe también señala que más de 40 millones de personas tienen responsabilidades de cuidado sobre más de un grupo de destinatarios. Son aproximadamente el 26% del total de personas cuidadoras y casi el 70% son mujeres.
Entre quienes cuidan a personas con discapacidad de entre 15 y 64 años, el 43% también cuida a niños sin discapacidad y el 8% a adultos mayores sin discapacidad. Entre quienes cuidan a adultos mayores, el 22% también cuida a niños y el 10% a personas con discapacidad.
Menos cuidado infantil y más cuidado de adultos mayores
Actualmente, el 86% de las horas de cuidado se concentra en la infancia. Sin embargo, según el informe, la composición de esta demanda cambiará en las próximas décadas.
Si se mantienen las actuales formas de organización del cuidado, para 2050 la región necesitará 122 millones de personas cuidadoras de niños, 34 millones menos que en la actualidad. Al mismo tiempo, requerirá 32 millones de personas cuidadoras de personas con discapacidad de entre 15 y 64 años, 14 millones más que hoy, y 54 millones de personas cuidadoras de adultos mayores, 27 millones más.
En términos generales, el número total de personas cuidadoras no aumentaría: se estima que en 2050 habrá 155 millones de personas cuidadoras no remuneradas, seis millones menos que en la actualidad. Lo que cambiará de manera significativa será la distribución de esas tareas entre los distintos grupos que requieren cuidados.

Actualmente existe aproximadamente una persona cuidadora de adultos mayores por cada seis personas cuidadoras de niños. En menos de tres décadas, la relación sería de una por cada 2,2.
El informe señala que esta proyección podría incluso ser conservadora, ya que supone que se mantendrá constante la proporción de adultos mayores que requieren cuidados. Un aumento de la población de mayor edad dentro del conjunto de personas mayores podría incrementar todavía más las necesidades de cuidado.
El cuidado y el trabajo remunerado
Las tareas de cuidado no remuneradas también se relacionan con el tiempo disponible para otras actividades. Según el informe, las personas cuidadoras tienen menor probabilidad de contar con un empleo remunerado y, cuando trabajan, tienden a hacerlo durante menos horas que quienes no realizan tareas de cuidado.
Esta asociación está impulsada principalmente por las mujeres: las mujeres cuidadoras tienen una probabilidad de empleo 1 punto porcentual menor que las mujeres que no cuidan y, entre quienes tienen empleo, trabajan en promedio 2 horas menos por semana.
El vínculo entre cuidado y empleo remunerado es más fuerte entre quienes cuidan a adultos mayores. En parte, esto se relaciona con la edad: las personas cuidadoras de adultos mayores tienen, en promedio, 46 años, frente a 35 años entre quienes no realizan este tipo de cuidado.
El informe también destaca que el cuidado puede contribuir al desarrollo de habilidades transferibles, como la organización, la empatía y la resolución de problemas, aunque cuando es intensivo o cuenta con poco apoyo puede reducir el tiempo disponible para el empleo remunerado, el ocio y el autocuidado.
Hacia una reorganización de los sistemas de cuidados
Frente a este cambio en la composición de las necesidades, el informe plantea la necesidad de que los sistemas de cuidados incorporen licencias laborales para atender a familiares con necesidades de asistencia prolongada, servicios de cuidado temporal que permitan descansar a quienes realizan estas tareas y formación específica para las personas cuidadoras.
Las estimaciones fueron elaboradas a partir de encuestas de uso del tiempo de diez países de América Latina y el Caribe, que reúnen cerca del 80% de la población regional, junto con proyecciones para los países que no cuentan con información comparable.
El análisis se concentra en los cuidados directos y no incluye las tareas indirectas vinculadas con el cuidado, como cocinar, limpiar o realizar compras.
