Sello Argentina Valora 2025: crece el reconocimiento a la inclusión laboral de personas con discapacidad

El Sello Argentina Valora 2025, la distinción nacional que reconoce a organizaciones públicas y privadas por el desarrollo de prácticas laborales inclusivas, sostenidas y verificables hacia las personas con discapacidad, celebró su tercera edición. La iniciativa es impulsada por la Red de Empresas Inclusivas de la República Argentina y, en esta edición, se realizó en el marco de una alianza institucional con el Organismo Provincial de Contrataciones y la Dirección Provincial de Acceso e Inclusión en Salud del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires.

En diálogo con Diversa Noticias, Fernando Carotta Derudder, Codirector Ejecutivo de la Red de Empresas Inclusivas para Argentina y Uruguay, destacó que el proceso 2025 evidenció un mayor nivel de madurez en las postulaciones. Las empresas que renovaron el sello hasta diciembre de 2027 fueron Accenture, Cervecería y Maltería Quilmes, Grupo San Cristóbal, MSU Energy y PwC Argentina. Asimismo, recibieron el reconocimiento por primera vez Andrés Parra y Cía. S.A.Banco Galicia —primer banco en obtener el Sello Argentina Valora—, Cafelsa – Cafetería en Lengua de Señas ArgentinaConformados Metálicos SRLCorderoEurofarma Argentina —primer laboratorio farmacéutico en recibir esta distinción—, el Municipio de Carlos Casares (Secretaría de Salud / Dirección de Discapacidad), que se convierte en la primera organización pública reconocida), Renault y Siemens Energy.

– ¿Cuántas empresas se presentaron a la convocatoria?

 En la pasada edición recibimos 34 postulaciones y otorgamos 14 sellos, lo que inequívocamente nos lleva a concluir que hay un creciente interés de las empresas y organizaciones —y ya no solamente de naturaleza privada sino también pública— en obtener el Sello Inclusivo Argentina Valora.

Claramente, de edición a edición también la mirada del Jurado es más exigente. La evaluación de 2025 no fue la misma que en la primera edición del Sello Inclusivo en 2023, lo cual hace que algunas organizaciones no alcancen los estándares mínimos para acreditar. Pero algo que reconocen de forma unánime tanto quienes obtienen el Sello como quienes lamentablemente no lo logran, es la instancia de devolución que mantenemos con cada empresa postulante. El feedback que reciben es clave, ya sea para intentar una nueva postulación al año siguiente o, en el caso de quienes acreditan y reciben el Sello, para identificar los puntos de mejora que deberán trabajar de cara a la renovación a los dos años.

 – ¿Qué porcentaje de las empresas renovaron el sello desde la edición anterior?

Este fue el primer año en el que hubo renovaciones. Recordemos que el Sello Inclusivo Argentina Valora tiene una vigencia de dos años y la primera edición fue en 2023, por lo cual manteníamos cierta incertidumbre con respecto a esta primera etapa de renovación. Felizmente, la tasa de renovación se situó en el orden del 80%, lo cual constituye una señal muy positiva: las organizaciones que lo obtuvieron hace dos años no solo sostuvieron las políticas y prácticas que les permitieron acreditar en ese momento, sino que en muchos casos las profundizaron.

– ¿Quiénes integraron el jurado en esta edición?

El Jurado varía cada año y eso enriquece no solamente la mirada sino también la perspectiva del proceso de evaluación. En esta edición nos honraron con su participación: Francisco Mesonero Fernández de Córdoba (Director General de la Fundación Adecco y de Responsabilidad Social Corporativa del Grupo Adecco Iberia y América Latina) Mercedes Carillo (Oficial del Departamento de Inclusión Social de la Secretaría de Acceso a Derechos y Equidad de la Organización de Estados Americanos (OEA), Lourdes Farías, (Directora Provincial de Acceso e Inclusión en Salud del Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires),  Ximena Rivas (ex Directora del Servicio Nacional de Discapacidad del Gobierno de Chile) y en representación de la Red, en esta oportunidad tuve el honor de integrar el Jurado.

 – En relación con ediciones anteriores, ¿observan una evolución en la calidad o profundidad de las prácticas inclusivas presentadas?

Francamente sí. Por un lado, el Sello permite todos los años descubrir nuevas empresas que vienen realizando una labor firme y sostenida en materia de inclusión laboral de personas con discapacidad —y también en su cadena de valor—. Por otro, el monitoreo y seguimiento de los sellos otorgados permite comprobar no solamente cómo esas prácticas se sostienen en el tiempo, sino también cómo se amplían y se potencian.

Esto también se vincula con la retroalimentación que el Jurado brinda a la Red en cada edición, lo que permite enriquecer las bases de la convocatoria y elevar progresivamente los niveles de exigencia para la acreditación. Hoy, por ejemplo, la inclusión laboral de personas con discapacidad dentro de la compañía es una condición imprescindible, pero ya no suficiente por sí sola para la obtención del Sello.

 – ¿Qué aspectos suelen ser los más desafiantes para las organizaciones que buscan alcanzar los estándares del sello?

El proceso de postulación al Sello conduce inexorablemente a las organizaciones a documentar sus acciones, prácticas e incluso sus métricas. Y también las coloca en un escenario claramente ganar-ganar: o bien obtienen el Sello —porque alcanzan el puntaje requerido—, o bien reciben igualmente un feedback detallado con los puntos de mejora y oportunidades que el Jurado identifica para una futura postulación.

 Muchas empresas nos han señalado que el solo hecho de postular les permitió ordenar y sistematizar todo lo vinculado a estas políticas dentro de la compañía. Durante el proceso se requiere aportar información y documentación que, en muchos casos, admitieron no tener plenamente relevada. Esto las lleva a interactuar con otras áreas y a descubrir prácticas que no estaban sistematizadas —como, por ejemplo, las compras inclusivas— o que no eran transversales a toda la organización.

Sin embargo, el verdadero talón de Aquiles sigue siendo la sostenibilidad en el tiempo de las iniciativas. No por casualidad el Sello Argentina Valora se otorga por un plazo de dos años: las organizaciones que lo obtienen deben luego demostrar que mantuvieron —o, preferiblemente, perfeccionaron— los estándares que les permitieron acreditarlo.

 – ¿Con qué objetivo las bases contemplan la bonificación de puntaje a las empresas inscriptas en el Registro Único de Proveedores y Licitadores de la Provincia de Buenos Aires?

Todas las empresas que han obtenido el Sello Argentina Valora desde 2023 realizan inclusión laboral de personas con discapacidad, pero solo algunas contemplaban también la perspectiva de inclusión en la cadena de valor, es decir, un enfoque inclusivo en sus procesos de compras y contrataciones.

El Sello otorga una visibilidad pública muy potente y también la posibilidad de compartir buenas prácticas en distintos espacios y foros locales e internacionales. Sin embargo, entendíamos que era importante generar un valor agregado concreto para las empresas.

Así surge la alianza con el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires —el primer gobierno provincial en avanzar en esta línea— a través de la Oficina Provincial de Contrataciones (OPC), liderada por María Victoria Anadón, y de la Dirección Provincial de Acceso e Inclusión en Salud del Ministerio de Salud bonaerense. A partir de este acuerdo, las empresas que cuentan con el Sello Argentina Valora —o lo obtengan en el futuro— reciben una ponderación especial cuando la OPC evalúa sus ofertas en procesos de contratación de productos y/o servicios en la Provincia. Nos pareció un diferencial muy atractivo para el sector privado, además de plenamente replicable en otros territorios. De hecho, varias empresas lo destacaron expresamente durante la ceremonia de entrega de los sellos que tuvo lugar en diciembre pasado.

 – En esta edición se reconoció por primera vez a una organización pública: ¿cómo evalúan este hito y qué proyección tiene hacia otros organismos estatales?

Efectivamente, en esta edición obtuvieron el Sello por primera vez un banco (Banco Galicia), una multinacional farmacéutica (Eurofarma) y también una organización pública: la Municipalidad de Carlos Casares, en la Provincia de Buenos Aires.

Constituye claramente un hito y, al mismo tiempo, en el caso de la municipalidad reafirma nuestro propósito de que no sean únicamente las empresas privadas las que asuman el desafío de compartir y someter a evaluación sus prácticas inclusivas. Existen muy buenas experiencias en el sector público en distintos territorios y estamos convencidos de que este reconocimiento entregado funcionará como un punto de inflexión para que otros organismos se vean reflejados y se animen a postular. El Sello Argentina Valora es, además de federal, único en el país en lo que respecta a la certificación de políticas y acciones de inclusión laboral de personas con discapacidad. Y ese carácter federal cobra especial significado cada vez que la Red se vincula en territorio con empresas, academia, organizaciones de la sociedad civil y gobiernos. Todos ellos —sin excepción— están llamados a ser protagonistas de este hub nacional que la Red viene consolidando, con las personas con discapacidad y su empleabilidad en el centro de la agenda.