Accesibilidad cultural: el 47% de las personas con discapacidad se sintió excluido en alguna experiencia de entretenimiento

Un diagnóstico nacional impulsado por Disney relevó las principales barreras que enfrentan las personas con discapacidad para participar de actividades culturales. Aunque el 98% manifiesta interés en estas propuestas, persisten obstáculos vinculados con la información, la compra de entradas, la señalización y la capacitación del personal.

El interés por participar de experiencias culturales está presente, pero las condiciones para hacerlo todavía no están garantizadas. Según un diagnóstico nacional sobre accesibilidad cultural impulsado por Disney, el 98% de las personas con discapacidad manifiesta interés en asistir a propuestas de entretenimiento, mientras que el 84% participó de algún evento durante el último año. Sin embargo, el 47% afirma haberse sentido excluido en alguna experiencia cultural.

Los resultados ponen en evidencia una brecha entre el deseo de participar y las condiciones que encuentran las personas con discapacidad para acceder y disfrutar de espectáculos musicales, funciones de cine, exhibiciones, shows en vivo y eventos deportivos.

La investigación, realizada por la consultora Youniversal entre enero y febrero de 2026, relevó más de 600 casos mediante una encuesta online. El estudio forma parte de Más es más, un movimiento promovido por Disney que busca reunir a distintos actores de la industria del entretenimiento en vivo para identificar oportunidades de mejora en materia de accesibilidad.

Las barreras a lo largo de toda la experiencia

Uno de los principales aportes del diagnóstico es que permite analizar la accesibilidad más allá de las condiciones físicas de los espacios. La investigación identifica cinco etapas en el recorrido de una persona que asiste a una actividad cultural: comunicación, compra de entradas, ingreso, experiencia y salida.

En cada una aparecen obstáculos que pueden condicionar la participación. Solo el 31% de las personas encuestadas encontró información clara sobre accesibilidad antes de asistir a un evento. A su vez, apenas el 19% consideró accesible la plataforma de compra de entradas, el 16% percibió la presencia de personal capacitado y el 12% identificó señalización accesible.

La comunicación previa ocupa un lugar central: más del 80% considera fundamental conocer de antemano si un espacio es accesible, pero solo el 31% logra encontrar esa información con claridad.

Contar con datos anticipados sobre las condiciones del lugar permite planificar la visita, evaluar las posibilidades de participación y reducir la incertidumbre. En este sentido, la accesibilidad también requiere que las organizaciones revisen cómo comunican sus propuestas y qué información ponen a disposición del público antes de la compra de una entrada.

Ingresar no siempre significa poder disfrutar

Otro de los hallazgos muestra una diferencia entre la accesibilidad percibida de los espacios y la evaluación general de las experiencias culturales. Mientras que el 69% considera que el lugar visitado fue accesible, la calificación promedio de la accesibilidad de las experiencias es de apenas 3,7 sobre 10.

Esta distancia sugiere que las condiciones para ingresar a un establecimiento no necesariamente garantizan que una persona pueda desenvolverse con autonomía, anticipar lo que sucederá y disfrutar plenamente de la actividad.

Aun así, el diagnóstico identifica oportunidades de mejora: el 70% de las personas consultadas considera que la accesibilidad podría mejorar rápidamente mediante pequeños cambios.

La capacitación del personal, un factor clave

La dimensión humana aparece como otro aspecto central. Para el 55% de las personas encuestadas, contar con personal capacitado es el facilitador más determinante para asistir a una experiencia cultural. Sin embargo, solo el 16% afirma haber encontrado un acompañamiento adecuado.

El estudio también señala que el 73% recibió ayuda del personal en algún evento. Este dato permite identificar una oportunidad: existe disposición para asistir, pero es necesario fortalecer las herramientas y los conocimientos de los equipos para que ese acompañamiento responda a las necesidades de las distintas personas.

La formación continua, los protocolos de atención, la anticipación y la sensibilidad frente a diferentes situaciones son algunas de las dimensiones que pueden contribuir a mejorar la experiencia. No se trata únicamente de realizar grandes reformas edilicias o inversiones tecnológicas, sino también de revisar las prácticas cotidianas de quienes trabajan en los espacios culturales.

Una agenda que involucra a toda la industria

El diagnóstico propone ampliar la mirada sobre la accesibilidad cultural y entenderla como una cuestión que atraviesa a públicos diversos. Muchas de las barreras que enfrentan las personas con discapacidad también afectan a personas mayores, embarazadas, acompañantes o quienes atraviesan limitaciones temporales.

En Argentina, se estima que 4,4 millones de personas viven con alguna discapacidad. A esto se suma el crecimiento de la población mayor: según las proyecciones mencionadas en el estudio, la silver economy representará más del 30% de la población en los próximos años.

Desde esta perspectiva, mejorar la accesibilidad no constituye una agenda aislada, sino una oportunidad para que la industria cultural revise sus propuestas, sus procesos y sus formas de relacionarse con el público.

El relevamiento se desarrolló en dos etapas. La primera fue cualitativa e incluyó análisis de tendencias, entrevistas con referentes de la industria, grupos focales con personas con discapacidad y sus familias, y consultas a organizaciones de la sociedad civil especializadas. La segunda, de carácter cuantitativo, permitió dimensionar las barreras identificadas previamente a través de más de 600 casos.

El estudio completo está disponible en formatos accesibles, que incluyen lenguaje sencillo, Lengua de Señas Argentina (LSA) y audiodescripción. Accedé aquí.