Bomberos Americanos: diversidad e inclusión en los servicios de emergencia
La Organización de Bomberos Americanos (OBA) recibió una mención en los Premios FLOR, en la categoría LATAM, por su trabajo en diversidad e inclusión. En esta entrevista, Lourdes Zanotti, encargada de Programas Especiales de la organización, repasa el significado del reconocimiento, las iniciativas que impulsaron y los desafíos que se proponen para los próximos años.
– ¿Qué significa para ustedes este reconocimiento y qué lugar ocupa dentro del camino que vienen haciendo en diversidad e inclusión?

Desde nuestra fundación, en 2006, la Organización de Bomberos Americanos (OBA) nuclea y representa a más de 70 instituciones bomberiles de 15 países de América Latina y el Caribe. A través de ellas, representamos a más de un millón de bomberos y bomberas, con el propósito de impulsar su profesionalización y fortalecimiento operativo.

Para nosotros, este reconocimiento significa muchísimo porque valida formalmente un camino que venimos recorriendo con profunda convicción como red regional. Nuestras iniciativas de género y diversidad ocupan un lugar central en nuestra estrategia porque, para nuestra organización, la diversidad y la equidad de género no son iniciativas aisladas ni accesorias, sino parte de una arquitectura institucional sólida que hemos construido en un sector históricamente masculinizado, como el de los servicios de emergencia y bomberiles en América Latina y el Caribe, donde aún queda mucho por construir.
Este premio nos da la pauta de que estamos transformando las bases de nuestras instituciones hacia modelos más justos, seguros y representativos.
– ¿Qué creen que reconoció el jurado como principales fortalezas de su postulación?
Creemos que el jurado reconoció como principales fortalezas la articulación rigurosa entre tres dimensiones clave.
Por un lado, la producción de evidencia basada en datos reales, reflejada en nuestro primer Reporte Regional, Mujeres en las instituciones bomberiles de América Latina. El informe visibilizó las brechas existentes -por ejemplo, que apenas el 10 % de los cargos máximos son ocupados por mujeres- y las oportunidades para generar nuevas herramientas y espacios.
Por otro lado, la creación de herramientas institucionales concretas y de alto impacto, como el Protocolo Regional de Actuación ante Violencia Laboral y de Género, validado técnicamente por ONU Mujeres.
Finalmente, la apuesta por una formación transformadora a través de nuestra Academia Virtual y del Programa de Liderazgo OBA para Bomberas, que este año alcanzará el logro de contar con más de 100 egresadas liderando procesos de cambio en sus comunidades e instituciones.

– ¿Cómo fue el recorrido desde que decidieron presentarse hasta conocer el resultado? ¿Hubo algo del proceso que los haya sorprendido o resultado especialmente valioso?
El recorrido de postulación implicó un trabajo interno muy enriquecedor de revisión, recopilación y síntesis de nuestras políticas y de todo el trayecto realizado a través de la Comisión Especial Permanente de Género y Diversidad (CEPIGD) de OBA.
Fue una gran oportunidad para reconocer todos los logros y avances alcanzados. También fue especialmente valioso revisar de primera mano cómo las herramientas regionales que diseñamos se traducen efectivamente en transformaciones culturales concretas en los territorios y en las distintas realidades de nuestros países e instituciones miembro.

– Después de atravesar la experiencia y recibir el premio, ¿qué nuevos desafíos o próximos pasos se les abrieron?
Mirando hacia adelante, este reconocimiento nos impulsa a redoblar los esfuerzos institucionales. El objetivo inmediato es lograr que nuestras herramientas clave -como el Protocolo de Actuación y las Guías de Estadísticas con enfoque interseccional- no queden solo en el plano normativo, sino que se implementen efectivamente en el día a día de cada una de nuestras instituciones miembro.
Al mismo tiempo, queremos potenciar el alcance de nuestras redes de liderazgo de las mujeres y profundizar una mirada interseccional que contemple con mayor precisión las distintas realidades territoriales y generacionales de nuestra región y, por supuesto, de nuestras instituciones de primera respuesta.

Esto también implica un enorme desafío de gestión: lograr que cada iniciativa dialogue armoniosamente con la diversidad de modelos organizacionales que conviven en nuestra red.
– ¿Qué les recomendarían a otras organizaciones que están pensando en postularse al premio en próximas ediciones?
A las organizaciones que están evaluando presentarse, les sugerimos que se animen a transitar este camino como una valiosa oportunidad para visibilizar su labor y hacer una pausa durante el año para evaluar todo lo que vienen logrando.
Compartir el impacto real del trabajo diario, respaldarlo con datos claros y mostrar cómo las políticas de diversidad se integran verdaderamente en la gestión cotidiana: plasmar todo ese recorrido en el formulario es, en sí mismo, un gran ejercicio de crecimiento institucional.
