De la autonomía económica a la soberanía financiera: el debate que impulsó la R.E.D. Di Tella en el 8M
El encuentro reunió a especialistas y referentes para reflexionar sobre la relación de las mujeres con el patrimonio, la inversión y las decisiones financieras.


La R.E.D. Di Tella organizó el encuentro «De la autonomía económica a la soberanía financiera de las mujeres», un espacio de intercambio profesional que se propuso revisitar el concepto de autonomía económica para avanzar hacia una categoría más profunda: la soberanía financiera, entendida como la capacidad real de decidir sobre los propios recursos y el proyecto de vida. Participaron Sabrina Dervich, fundadora de Mujeres Soberanas, y Eliana Pervieux, presidenta de la Fundación Iberoamericana para la Soberanía Económica. El encuentro fue facilitado por María José Sucarrat, directora de la R.E.D. Di Tella, y Lidia Heller, advisor en género de la institución.
Durante la apertura, Lidia Heller contextualizó el debate a partir de antecedentes históricos y marcos internacionales como la Plataforma de Acción de Beijing, los Objetivos de Desarrollo del Milenio y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que incorporan la inclusión financiera de las mujeres como una meta clave. También analizó el impacto de la pandemia en la desigualdad económica de género y destacó desafíos persistentes, como los obstáculos culturales vinculados al éxito femenino, la brecha salarial, la dependencia financiera y la persistente desigualdad en el acceso al patrimonio.
A continuación, Sabrina Dervich profundizó en el concepto de soberanía financiera. Según explicó, no se trata únicamente de tener más dinero o aprender a ahorrar, sino de comprender y gestionar conscientemente los recursos propios.
“Entender nuestros ingresos, egresos, inversiones, mecanismos y alternativas nos da el poder de tomar decisiones sobre cómo y hacia dónde queremos ir”, señaló. Para Dervich, ser soberanas implica comprender el patrimonio -tanto monetario como humano- de manera integral para alcanzar objetivos con mayor agencia y conciencia.
La especialista también compartió datos que reflejan las desigualdades estructurales que enfrentan las mujeres en relación con el dinero y las finanzas. “Según el Gender Equity World Index, las mujeres argentinas llegan a la edad jubilatoria con solo el 61% de la riqueza acumulada en comparación con los hombres”, resaltó. Además, advirtió que el 85% de las divorciadas o viudas se arrepiente de no haberse involucrado más en decisiones financieras durante su vida. Entre las millennials, el 61% delega las decisiones de inversión en sus parejas.
Según expicó, la brecha salarial -las mujeres ganan en promedio un 27% menos que los hombres– impacta directamente en la capacidad de ahorro y acumulación patrimonial. A esto se suman las interrupciones laborales vinculadas al trabajo invisible como el cuidado de otras personas y la falta de reconocimiento económico del tiempo destinado a estas tareas.
En términos patrimoniales, las desigualdades también son notables: en 2018 los bienes declarados por mujeres en Argentina representaban apenas el 28,3% del total, y solo el 31% de las cuentas comitentes del mercado de capitales tienen exclusivamente a mujeres como titulares.
Además, la especialista señaló que el mercado financiero continúa siendo un ámbito fuertemente masculinizado. Aunque el 41% de las personas profesionales certificadas por la Comisión Nacional de Valores son mujeres, solo el 10% de las ALyCs tiene una mujer como CEO, lo que incide en el tipo de instrumentos disponibles y en el acompañamiento financiero que reciben las inversoras.
Por su parte, Eliana Pervieux profundizó en el concepto de soberanía financiera como una evolución del empoderamiento económico. En ese sentido, diferenció tres niveles: el empoderamiento económico –acceso a recursos propios-, la autonomía económica –independencia para tomar decisiones- y la soberanía financiera -poder real para definir el propio proyecto de vida-. “Cuando renunciamos a nuestra capacidad de decidir, nos instalamos en la dependencia. Sin soberanía no hay autonomía económica real”, afirmó.
Durante su intervención también compartió algunas claves prácticas para fortalecer la soberanía financiera de las mujeres. Entre ellas destacó la importancia de aprender a negociar, entender la estructura jurídica del patrimonio, establecer límites económicos claros y formalizar acuerdos explícitos en relaciones de pareja, familiares o societarias.
“Negociar no es solo hablar de dinero: es un acto de individuación”, señaló. En la misma línea, subrayó que muchas decisiones financieras se postergan hasta que los costos de no haberlas tomado se vuelven irreversibles, por lo que resulta fundamental incorporar estas conversaciones en la vida cotidiana. El encuentro concluyó con un espacio de reflexión colectiva sobre cómo transformar la relación de las mujeres con el dinero, el patrimonio y el tiempo.
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