Alimentación emocional en la oficina: un síntoma del estrés laboral creciente

El 67% de las personas trabajadoras en España reconoce que recurre a la alimentación emocional durante la jornada laboral. El dato surge del estudio “Hábitos alimentarios en el entorno laboral” de Cigna Healthcare España, compañía especializada en seguros de salud, y pone el foco en un aspecto poco visible del bienestar corporativo: cómo el entorno de trabajo influye en lo que se come durante el día.
En contextos de alta exigencia, presión sostenida y escasas pausas de calidad, muchas personas optan por alimentos ricos en azúcar y grasas como forma de gestionar la tensión o combatir el cansancio acumulado. Siete de cada diez personas encuestadas admiten que el estrés influye en sus decisiones alimentarias durante el horario laboral.
Estrés, energía y clima laboral
Desde la compañía advierten que el impacto no se limita al plano individual. Cuando la comida se convierte en una respuesta automática frente al estrés o al agotamiento, pueden registrarse fluctuaciones en los niveles de energía, dificultades para sostener la concentración y menor rendimiento en las tareas diarias.
Con el tiempo, ese desgaste también impacta en los equipos, ya sea en la dinámica cotidiana o en el clima laboral. “Si queremos reducir el impacto del estrés en la salud física y emocional, las compañías deben diseñar entornos que faciliten elecciones saludables de forma estructural”, señaló Amira Bueno, directora de Recursos Humanos de Cigna Healthcare España, al presentar los resultados del informe.
Una asignatura pendiente en las empresas
El relevamiento muestra, además, la baja presencia de iniciativas vinculadas a la alimentación saludable en el trabajo:
- El 82,7% afirma que su organización no ofrece talleres o charlas sobre nutrición.
- El 81,2% percibe ausencia de programas de bienestar centrados en la alimentación.
- Solo el 29,3% dispone de snacks saludables como fruta o frutos secos.
- Solo el 24,4% tiene acceso a menús equilibrados en su lugar de trabajo.
Entre las acciones sugeridas se incluyen programas de educación nutricional, mayor disponibilidad de opciones saludables e hidratación, mejoras en la organización del trabajo para reducir factores de estrés, microdescansos durante la jornada y ajustes en ergonomía y confort físico.
Bienestar y condiciones de trabajo
El estudio se suma a otras discusiones sobre salud mental y condiciones laborales en España y Europa. Los datos señalan que, además de las decisiones individuales, el diseño del trabajo —ritmos, pausas y acceso a opciones saludables— influye en los hábitos diarios. En ese marco, la alimentación comienza a formar parte de las estrategias de bienestar corporativo. Según Cigna Healthcare España, esta información invita a observar cómo las condiciones de trabajo no impactan de la misma manera en todas las personas. En ese sentido, el diseño de políticas de bienestar tiende a incorporar, cada vez más, una mirada transversal que contemple distintas realidades dentro de la organización. Factores como la autonomía para organizar sus pausas, el nivel de responsabilidad o la distribución de cargas pueden incidir en la experiencia cotidiana y en la posibilidad real de adoptar hábitos saludables.
