«Libres, Iguales y Conectadas»: un programa federal para fortalecer a las comunidades LBTI+ en Argentina

La organización Conectando Derechos, fundada y liderada por mujeres de la diversidad y enfocada en la intersección entre derechos LGBTIQ+, igualdad de género y conducta empresarial responsable, presentó oficialmente su programa de mentorías «Libres, Iguales y Conectadas», una iniciativa que busca fortalecer la autonomía económica, política y comunitaria de personas LBTI+ en todo el país. El evento reunió a referentes del sector empresarial y de la sociedad civil para explorar el vínculo entre diversidad, derechos humanos, género y empresas.

La apertura estuvo a cargo de Jonathan Sauvé, Consejero de Asuntos Políticos, Económicos y Públicos de la Embajada de Canadá, quien destacó la importancia de articular esfuerzos entre distintos sectores para promover entornos más inclusivos. Luego, Denisse Cufré, Directora de Programas de Conectando Derechos, anunció que este año la organización realizará una edición específica sobre género de su estudio «Desempeño en Derechos Humanos de Empresas Argentinas».
Marian Spagnuolo, coordinador del programa, explicó que «Libres, Iguales y Conectadas» surge como respuesta a la doble exclusión que enfrentan las mujeres LBTI+: por su género y por su orientación sexual o identidad. La iniciativa se desarrollará en cuatro etapas: un diagnóstico federal co-diseñado con referentes de distintas provincias con participación de 100 personas LBTI+; talleres de formación en liderazgo, economía y ciudadanía; «terceros lugares”; y un programa de mentorías que conectará a 10 mentoras con 20 mentees.

Más que formación: redes y ruptura del aislamiento
Durante su presentación, Spagnuolo subrayó que la formación sola no alcanza para transformar una trayectoria. «Lo que cambia en una carrera no es solamente la formación y las oportunidades -explicó-, sino que alguien te diga ‘yo confío en vos’. A veces una palabra, en el momento y el ámbito correctos, puede cambiar la historia de nuestra carrera». En ese sentido, destacó que el capital social abre o cierra puertas con una potencia que pocas veces se reconoce abiertamente.
Los «terceros lugares» del programa apuntan justamente a generar espacios de integración donde puedan surgir proyectos y redes duraderas, que rompan el aislamiento y generen sentido de pertenencia.
En cuanto a las mentorías, Spagnuolo señaló que el intercambio será bidireccional: no solo las mentees se benefician, sino que las propias mentoras encuentran en el proceso una oportunidad de resignificar y validar su recorrido. «La persona que es mentora va a descubrir que ese camino que muchas veces fue invisibilizado, por pertenecer a una comunidad o por lo difícil que resultó cada paso, tiene un valor real que puede transmitir a otra persona«, sostuvo.
Las mentorías serán híbridas -virtuales o presenciales según la locación y disponibilidad-, y el equipo del programa se encargará del matching entre perfiles según intereses, trayectorias y objetivos. Para ser mentora no se requiere experiencia previa: alcanza con traer el propio recorrido.
Para finalizar, Paola Morbello, de EY Argentina, compartió su experiencia como mentora de un programa desarrollado por la R.E.D. de Empresas por la Diversidad de la Universidad Torcuato Di Tella y la red Pride Connection Chile y reflexionó sobre el impacto en las trayectorias laborales y la construcción de comunidad dentro de las organizaciones. «Que alguien te escuche en distintos momentos de tu carrera y te dé seguridad importa mucho -señaló-, porque padecemos de mucha inseguridad. Los números hablan solos: no hay personas de la comunidad representadas en puestos de liderazgo y alta decisión, y eso pesa en el inconsciente.» Así, Morbello destacó el valor transformador de las mentorías: “El balance es completamente positivo. Revisar tu propia historia, compartirla y escuchar otras experiencias genera aprendizajes muy profundos”, afirmó.
