Punto de partida: ShopGallery y el compromiso de la prevención de la violencia en el trabajo junto a DEIBme

Por Florencia Rodríguez y Gastón Boireau Lahore

En la gestión de personas, a veces nos olvidamos que uno de nuestros tantos roles es cuidar ante situaciones de violencia. No se puede sostener la excelencia en el servicio si, puertas adentro, los equipos no sienten la seguridad de ser tratadas con respeto. ShopGallery entendió esta premisa y decidió dar el paso desde la convicción de que una cultura de respeto y seguridad es un hábito que se entrena todos los días.

Bajo esta visión nació «Punto de partida», una iniciativa implementada de la mano de DEIBme, que busca sensibilizar, prevenir y brindar herramientas frente a la violencia y el acoso en el lugar de trabajo. El proyecto buscó involucrar a todas las partes, integrando el interés de la empresa y la participación del sindicato, entendiendo que el cuidado de los equipos es un terreno común donde cada rol tiene responsabilidades compartidas.

Diseñar desde la experiencia

Para llevar a cabo esta tarea, Erica Alanis y Julián Meloni del equipo de Recursos Humanos de ShopGallery se unieron al equipo de DEIBme, Florencia Rodríguez, psicóloga laboral con enfoque en Género y Diversidad, y Gastón Boireau Lahore, licenciado en recursos humanos con enfoque en DEI y Diseño de Aprendizaje.

Juntos, co-crearon una propuesta que buscó, ante todo, escuchar a las personas que hacen de ShopGallery. “Punto de partida surge porque creemos que las personas importan y que el trabajo no está separado de lo que cada uno vive y siente. Desde Recursos Humanos vimos la necesidad de abrir un espacio cuidado para hablar de violencia, malestar y vínculos y poder acompañar de una manera más humana”, afirmó Erica Alanis, analista de Recursos Humanos.

Por su parte, Sergio Servía, gerente de ventas, destacó: “En ShopGallery creemos que prevenir la violencia laboral es cuidar a nuestra gente: un ambiente sano y respetuoso permite que cada persona trabaje con tranquilidad y dé lo mejor de sí. La sensibilización ayuda a reconocer situaciones de riesgo y a construir vínculos basados en confianza. Invertir en este proceso es invertir en bienestar, en equipo y en futuro compartido”.

Antes de llegar a la sala de capacitación, el proceso incluyó una fase de escucha para brindar a las personas de ShopGallery la posibilidad de compartir su voz y sus vivencias de forma anónima y confidencial. Esta encuesta permitió mapear la diversidad de las personas y conocer cómo se sienten en su día a día, incluyendo sus experiencias frente a temas sensibles como el maltrato, la agresión o la violencia en distintas formas, incluidos los clientes.

La encuesta se convirtió en el insumo principal para validar y comprender la realidad interna, lo que hizo posible trascender los supuestos y focalizar los talleres a las personas.

El taller: ver, pensar y actuar

El diseño del taller partió de una premisa simple: para poder actuar frente a la violencia, primero necesitamos verla, y para verla necesitamos entender cómo opera. La capacidad de “ver” no depende solo de nuestros ojos, sino del contexto que habitamos, de la información que tenemos, de las conversaciones que nos potencian y de los marcos culturales de una época. Por eso, lo primero fue entrenar la mirada: sacarle el velo a lo obvio, nombrar qué es violencia y qué no, y desnaturalizar esas prácticas cotidianas que, aunque parezcan «normales», generan un daño real.

El segundo eje fue pensar. Este momento del taller se centró en comprender el iceberg de la violencia, es decir, todas las formas de maltrato que permanecen “debajo de la superficie” y que suelen invisibilizarse por habituación o desconcierto. También trabajamos la ruta crítica, el camino personal que recorremos entre vivir una situación de violencia, poder reconocerla, animarnos a hablar con alguien de confianza, pedir ayuda y, si corresponde, realizar una denuncia. Entender estos procesos internos y externos permite que cada persona pueda interpretar mejor qué se puede hacer en cada instancia.

Recién ahí pasamos al tercer paso que es actuar. Trabajamos sobre qué hacer, cómo intervenir y cómo pedir ayuda, entendiendo que la prevención no se basa solo en reaccionar, sino en construir buenas prácticas cotidianas. Actuar también implica saber cuidar, frenar a tiempo, acompañar, derivar y no dejar sola a la persona que atraviesa la situación.

Un aspecto distintivo de este proceso fue que el taller llegó a todas las Personas de ShopGallery, fue una serie de talleres transversales a toda la empresa. Algo que no solo lo volvió más representativo, sino también más honesto: la violencia no pertenece a un área, a un rol ni a una jerarquía. Es un tema de todas las personas, y por eso la propuesta se diseñó para ser vivida por toda la comunidad.

“Durante los talleres, muchas personas compartieron situaciones de violencia y experiencias difíciles, incluso de su vida personal. Eso nos ayudó a entender mejor qué están atravesando y a confirmar lo importante que es escuchar, validar y no minimizar lo que el otro siente”, señaló Alanis desde el área de Recursos Humanos.

Alejandra Monteros, vendedora local y delegada sindical, valoró que el sindicato fuera escuchado durante todo el proceso y puntualizó: “Para el sindicato estos espacios son muy importantes, ya que atribuyen al bienestar y al conocimiento de pautas para el equipo de trabajo, y así nos acercan progresivamente a un ambiente laboral y personal más amigable y saludable. Esto daría un saldo menor de conflictos y una convivencia menos nociva para todas las personas”.

El cuidado es un lenguaje de equipo

Lo que sucedió en ShopGallery se generó por un espacio de conexión humana. Estos talleres nos dejaron en claro que las organizaciones libres de violencia no dependen solo de un protocolo, como tampoco solo de los roles de autoridad o Recursos Humanos, sino de la calidad de los vínculos que tejemos a diario.

Al final del día, el aprendizaje más grande es que el cuidado es un lenguaje de equipo y, sobre todo, con la certeza de que nadie tiene por qué tolerar el maltrato para hacer bien su trabajo. “La idea es seguir sosteniendo estos espacios en el tiempo, trabajando con lideres y reforzando los canales de escucha, por lo cual ya estamos viendo agenda para el 2026. El taller fue muy valorado por las personas, lo que nos confirma que este camino de cuidado y acompañamiento es necesario y tiene impacto real”, concluyó Alanis.