La violencia no empieza con una agresión

Por Leonardo Hernández, director de Diversa Noticias

El ataque contra mujeres trans en los Bosques de Palermo, cuyas imágenes fueron difundidas por los propios agresores, expone una violencia que no puede ser tolerada. Un grupo de personas decidió perseguir, humillar y agredir a otras por su identidad de género. Y, además, filmarlo y compartirlo en redes sociales.

La violencia también se alimenta de prejuicios, de la discriminación cotidiana y de discursos que descalifican a determinados grupos de la sociedad. Cuando esos mensajes provienen de autoridades, su impacto puede ser aún mayor: no solo contribuyen a instalar la estigmatización, sino que pueden legitimar prácticas de violencia. Quienes ejercen funciones públicas tienen una responsabilidad particular sobre sus palabras y la obligación de respetar y proteger los derechos de todas las personas.

La investigación deberá determinar las responsabilidades por el ataque. Pero eso no excluye la necesidad de analizar el contexto en el que ocurren estas agresiones, los discursos públicos que contribuyen a legitimar el desprecio hacia las personas trans y la normalización de la discriminación en la vida cotidiana. ¿Qué dice de nuestra sociedad que una agresión motivada por la identidad de género no solo sea cometida, sino también filmada y difundida por quienes la perpetran?

Las víctimas tienen derecho a recibir protección, acceder a la justicia y transitar el espacio público sin miedo. Garantizar esos derechos es una obligación del Estado, que debe investigar lo ocurrido y adoptar medidas concretas para prevenir nuevos ataques.

El respeto por la diversidad no depende de las convicciones personales. Es una condición de la convivencia democrática. Nadie debería tener que justificar quién es para ser respetado, ni depender de la tolerancia de otros para ejercer sus derechos.

Lo sucedido en Palermo merece una respuesta clara de las autoridades nacionales y de la Ciudad de Buenos Aires. Una sociedad no puede considerarse respetuosa de los derechos humanos mientras haya personas que deban temer ser agredidas por su identidad.