GNETWORK360 BUE abrió con una agenda compartida para avanzar en inclusión LGBTIQ+
Francia y Países Bajos, países invitados de honor de la edición 2026, coincidieron en la necesidad de sostener los avances en inclusión y profundizar las alianzas entre gobiernos, empresas y sociedad civil.
En la edición 2026 de GNETWORK360, la Conferencia Internacional de Negocios y Turismo LGBTIQ+ de la Cámara Argentina de Comercio LGBTIQ+ (CCGLAR), el encuentro tuvo como países invitados de honor a Francia y el Reino de los Países Bajos.
En representación de Francia participaron Tomás Napolitano, ministro consejero y jefe adjunto de Misión de la Embajada de Francia en Argentina, y Jean-Marc Berthon, embajador de Francia para los Derechos de las Personas LGBTIQ+. Por Países Bajos, estuvo presente Mauritz Verheijden, embajador del Reino de los Países Bajos en Argentina, Paraguay y Uruguay.
Las intervenciones de ambos países coincidieron en una idea central: la inclusión no puede depender exclusivamente de los gobiernos ni agotarse en la legislación.
Francia: profundizar las alianzas para avanzar en inclusión

En la apertura, Napolitano puso el foco en las desigualdades que todavía atraviesan a las personas LGBTIQ+ en el ámbito laboral: “Se manifiesta todos los días en las oportunidades que se les niegan a ciertas personas, en las violencias que se silencian y en las trayectorias profesionales que son truncadas por los prejuicios”, señaló.
Frente a este escenario, sostuvo que Francia cree “profundamente en la fuerza de las alianzas entre los gobiernos, el sector privado y la sociedad civil”. El objetivo, planteó, es construir “entornos laborales seguros e inclusivos, donde todas las personas puedan desarrollarse plenamente, con orgullo y sin temor a la discriminación”.
A continuación, Jean-Marc Berthon presentó una mirada más amplia sobre la política francesa de derechos LGBTIQ+, tanto dentro del país como en el plano internacional.
El embajador recordó algunos hitos de la legislación francesa, entre ellos la aprobación de las uniones civiles en 1999 y del matrimonio igualitario y la adopción en 2013. También destacó políticas vinculadas con las personas trans y la creación de centros LGBTIQ+ en distintos territorios.
Pero su intervención estuvo especialmente centrada en los desafíos que persisten a escala global. “Nuestra prioridad, es la despenalización universal de la homosexualidad y la protección de las libertades fundamentales de las personas LGBTIQ+”.
En esa línea, Berthon anunció que Francia presentaría ante el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas en Ginebra una resolución denominada “Despenalización universal de la homosexualidad”. “Si es adoptada, significará que la norma, de ahora en adelante, será que no podemos criminalizar a las personas LGBTI+”, explicó.
La intervención francesa también vinculó los derechos LGBTIQ+ con el comercio y el turismo. Para Berthon, la inclusión de estas cuestiones es relevante “tanto para el bienestar de las personas involucradas como para la actividad de los territorios y su desarrollo económico”.
En ese sentido, enumeró algunos de los elementos que pueden hacer que un destino o establecimiento sea efectivamente inclusivo: “Los agentes formados, las plataformas de reservas, una comunicación inclusiva, los espacios comunes neutros, no generizados, y, por supuesto, una gestión de los recursos humanos que incluya la contratación y el acompañamiento de las personas LGBT”.

Y llevó esa reflexión directamente al ámbito empresarial. Al referirse a las compañías francesas, sostuvo que la diversidad y la inclusión “contribuyen a nuestra cohesión interna y a nuestra competitividad”.
Países Bajos: “El progreso nunca se termina”
Por su parte, la presencia neerlandesa tuvo un componente simbólico: en 2026 se cumplen 25 años desde que Países Bajos se convirtió en el primer país del mundo en abrir el matrimonio civil a parejas del mismo género. El embajador recordó que Argentina siguió ese camino en 2010, convirtiéndose en el primer país de América Latina en aprobar el matrimonio igualitario.

Mauritz Verheijden, embajador del Reino de los Países Bajos en Argentina, Paraguay y Uruguay
Sin embargo, Mauritz Verheijden planteó que los avances legales no son suficientes por sí mismos: “Veinticinco años después miramos atrás con orgullo, pero también con muchas cosas que hemos ido aprendiendo, sobre todo algo importante: el progreso nunca se termina”, señaló.
“La igualdad no consiste solo en cambiar las leyes. Consiste en construir sociedades donde las personas puedan ser ellas mismas: en casa, en el trabajo, en la vida pública, en sus actividades, roles y funciones. Y, por supuesto, también cuando viajan y salen a descubrir el mundo.”
El embajador también hizo referencia a la llegada de Rob Jetten al cargo de primer ministro. Jetten es el primer hombre abiertamente gay en ocupar la jefatura de Gobierno de Países Bajos y está en pareja con el jugador argentino de hockey Nicolás Keenan.
Para Verheijden, esa visibilidad tiene un valor que trasciende la vida privada. “Ver a un hombre abiertamente siendo quien es y liderando todo un gobierno envía un mensaje simple y poderoso: pertenecés. Podés participar. Podés sumarte. Podés vivir tu vida”, expresó.
El representante neerlandés también puso sobre la mesa una dimensión especialmente relevante para una conferencia de negocios y turismo: el impacto económico de la inclusión. “Apostar por la diversidad también tiene sentido no solo desde un punto de vista de los derechos humanos, sino también desde el punto de vista económico”, afirmó.
En el ámbito laboral, sostuvo que cuando las personas pueden mostrarse como son, las empresas tienen mayores posibilidades de atraer y retener talento; mientras que incorporar perspectivas diversas permite comprender mejor a los clientes, acceder a nuevos mercados e innovar.
La misma lógica, agregó, puede trasladarse al turismo: “Cuando los destinos hacen que cada viajero se sienta bienvenido, abren sus puertas al turismo, a la inversión y a la cooperación internacional”.
Sin embargo, Verheijden advirtió que los avances no están garantizados. “Hemos recorrido un largo camino, pero mejorar los derechos y las libertades no es un proceso lineal”, señaló. Y planteó una responsabilidad compartida: “Cada generación tiene el deber de protegerlos, fortalecerlos y renovarlos”.
