# El cuerpo, la Ley y lo que se visibiliza, se invisibiliza u ocultamos

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- Published: 2026-02-04T07:55:02-03:00
- Author: Valeria

**_Cuando la intersección de identidades desafía un sistema que aún no sabe leerlas_**

**_Por Gastón Boireau Lahore_** _**y Florencia Pérsico**_

En un salón de la **_Fundación ONCE_** en Madrid, un grupo de mujeres con historias
muy distintas se sentaron a hablar de lo que casi nunca se habla. **_Ángeles Blanco_**,
abogada, lesbiana con discapacidad, junto a **_Fundación Prevent_** y **_Fundación
ONCE_**, organizó un encuentro para poner luz sobre **una intersección que el sistema
todavía no sabe leer bien.**

El evento reunió dos mesas. Una centrada en la violencia contra mujeres con discapacidad.
Otra sobre la experiencia de ser persona LGTBI+ con discapacidad. Ambas conversaciones
dejaron algo muy claro: cuando el cuerpo, la identidad o la forma de amar no encajan
en lo esperado, **la ley muchas veces tampoco alcanza.**

Desde el inicio, el encuentro dejó en evidencia que garantizar derechos no es solo
una cuestión normativa, sino también de generar las condiciones para que todas las
personas puedan participar en igualdad. Y cuando la comunicación no es accesible,
ese desajuste se profundiza: sin posibilidad de comunicar, no hay autonomía ni ejercicio
genuino de derechos.

![](https://diversanoticias.com.ar/wp-content/uploads/2026/02/evento-once-mesa1-
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_Foto: DEIBme. Primera mesa: Discriminación y violencia en mujeres con discapacidad.
De izquierda a derecha: **María José Segarra, Ángeles Blanco, María Clarés Moya**
y **Mabel Lozan**_**o**

### **“Rara y rota”**

Así abrió el encuentro Ángeles, rompiendo el hielo con una frase que hizo sonreír
y resonó en toda la sala: “Rara y rota. Así me he sentido siempre. Mi vida empieza
a tener sentido cuando me abrazo así, tal y como soy”.

Con esas palabras sintetizó lo que muchas personas LGTBI+ con discapacidad experimentan
en la doble o triple discriminación, en la intersección y la marginalidad de no 
encajar ni en los espacios pensados para personas heterosexuales, ni en los diseñados
para personas sin discapacidad. ¿Qué hacer cuando no encajamos? Como ella misma 
planteó, **poner el foco en los márgenes**, allí donde nadie mira y donde muchas
veces no hay respuesta legal ni jurisprudencia.

Su trayectoria vital y profesional la llevó a crear **un proyecto de autodefensa
legal para quienes el sistema dejó afuera**. Su enfoque como abogada se distancia
del modelo tradicional y lo explicó con claridad: “Cuando se atiende a un cliente
se puede ganar o perder, pero cuando se atiende a una persona, siempre se gana”,
destacó.

### **La violencia que no se nombra**

La primera mesa trajo la voz de **_María Clarés Moya_**, psicóloga con máster habilitante
y profesorado, que además vive con parálisis cerebral. Su caso expone una contradicción
que aún sigue sin resolverse: al presentarse a oposiciones, un informe de capacidad
funcional centrado en criterios físicos la excluyó del proceso, sin evaluar su competencia
profesional genuina para desempeñar el puesto.

“Quiero luchar por mis derechos y por mi vocación, ya no solo por mí, sino por todos
los demás que puedan venir después”, sostuvo. Quedó claro que su capacidad podría
marcar la diferencia para muchas personas jóvenes que buscan una profesional sin
prejuicios que pueda escuchar, acompañar y guiar.

**_María José Segarra_**, Fiscal de Sala de la **_Unidad de Discapacidad y Mayores
del Tribunal Supremo_**, acompañó esta mesa con una reflexión sobre prevención: “
Un elemento de prevención es informar. **La mejor protección es también la autoprotección**”.

Desde la Fiscalía accesible trabajan para brindar autonomía a través de la información
y acercar la justicia a quienes más barreras enfrentan. Barreras que podrían reducirse
significativamente con formación específica y con sistemas de comunicación accesibles
en todo el proceso, pero que persisten en gran parte por la **falta de capacitación
y de una mirada interseccional en quienes deben garantizar los derechos.**

También se destacó la necesidad de trabajar de manera articulada con fuerzas de 
seguridad, legislación y centros de recursos para detectar situaciones de violencia
hacia personas con discapacidad. Porque, como se repitió a lo largo de la jornada,
lo que no se habla no existe. Y lo que no se mide, tampoco.

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_Foto: DEIBme. De izquierda a derecha: **María José Segarra, Ángeles Blanco y María
Clarés Moya**_

### **“De lo que no se habla no existe”**

**_Mabel Lozano_**, directora de cine y activista en causas de género, participó
de la primera mesa con una reflexión sobre el poder de contar historias: “De lo 
que no se habla no existe. Cuando Ángeles me contó la historia, mi piel se volvió
todavía más fina”, relató.

Su presencia como aliada abrió una pregunta incómoda y necesaria: ¿qué historias
se cuentan y cuáles quedan fuera del relato público? **Las mujeres con discapacidad
que enfrentan violencia de género muchas veces no aparecen en las estadísticas ni
en las campañas de sensibilización.**

Mabel compartió que está trabajando en un proyecto cinematográfico que narra la 
historia de una mujer con parálisis cerebral prostituida por su propia familia, 
una realidad silenciada que necesita ser nombrada para existir.

### **Los datos que no mienten**

Según el estudio presentado en el evento sobre la situación de personas LGTBI+ con
discapacidad en España (2025):

 * **43% **de personas LGTBI+ con discapacidad no accede al mercado laboral
 * Perciben**6.000€ **menos de salario medio anual respecto a sus pares
 * **46% **siente discriminación en el ámbito de la salud
 * **74% **experimenta discriminación en espacios de ocio LGTBI+.

![](https://diversanoticias.com.ar/wp-content/uploads/2026/02/evento-once-mesa2-
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_Foto: DEIBme. De izquierda a derecha: **Cristina Caren, Paula Iglesias, Ángeles
Blanco y Artemisa Martínez**_

### **La doble invisibilidad**

La segunda mesa puso palabras a una experiencia que pocas veces se nombra: ser LGTBI
+ y tener una discapacidad. **_Artemisa Martínez_**, licenciada en Trabajo Social
con discapacidad visual, lo explicó con una imagen contundente: “Cuando a una persona
con discapacidad la meten en un molde de persona cuidada, niña eterna, **no le permiten
ser más que eso.** La cajita es muy pequeña”.

Esa infantilización sistemática tiene un costo altísimo. También limita el derecho
a decidir, a comunicar deseos y a participar activamente en la vida afectiva y social.
Se niega la sexualidad, la autonomía y la posibilidad de construir una vida adulta
plena.

Además, las personas con discapacidad enfrentan desafíos adicionales en el acceso
a la educación: **barreras físicas, comunicacionales y cognitivas, sumadas a bajas
expectativas del entorno**, que impactan directamente en sus trayectorias formativas
y laborales. Esto se traduce luego en dificultades para acceder al empleo, en la
falta de adaptaciones de los puestos de trabajo y en una precariedad que condiciona
las oportunidades.

**_Paula Iglesias_**, presidenta de la **_Federación Estatal LGTBI_**, sumó otra
capa al señalar: “El diagnóstico lo eclipsa todo. Y eso tiene repercusiones en todos
los ámbitos”. Habló de la necesidad de salir de los armarios, pero también de **
abrir debates sobre accesibilidad y participación plena dentro del propio movimiento
LGTBI+**. **_Cristina Caren_**, filóloga hispánica y profesora de Educación Secundaria
en un instituto de Madrid, cerró la mesa ampliando la conversación hacia otras formas
de diversidad corporal que continúan siendo patologizadas y excluidas.

### **Por qué importa mirarlo desde Latinoamérica**

Este evento sucedió en España, pero las preguntas que abrió resuenan en toda la 
región. **En América Latina, la intersección entre discapacidad e identidad LGTBI
+ sigue siendo un punto ciego** en las políticas públicas, en los espacios de trabajo
y en las organizaciones de la sociedad civil.

Si los datos españoles muestran que el 43 % de las personas LGTBI+ con discapacidad
no accede al empleo y que el 74 % siente discriminación incluso en espacios supuestamente
seguros, ¿qué está pasando en países donde la legislación antidiscriminatoria es
más débil o inexistente?

Contar estas historias es reconocer que **la exclusión opera de formas similares
en distintos territorios y que las respuestas también pueden aprender unas de otras.**
El proyecto de autodefensa legal de Ángeles, el litigio de María Clarés, el activismo
de Artemisa y Paula iluminan caminos posibles. Nos recuerdan que la realidad es 
más dura para muchas personas y que se necesita más humanización, sensibilización,
formación, entornos accesibles y una decisión clara de poner a las personas, con
todas sus identidades, en el centro. Cuando alguien dice “rara y rota” y transforma
ese sentir en un proyecto de defensa de derechos y visibilización, abre espacio 
para que otras personas se reconozcan. **Y ese reconocimiento es siempre el primer
paso para exigir derechos.**

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